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RELOJES PATEK PHILIPPE DE ORO


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Historia de los relojes Patek Philippe.

Los relojes Patek Philippe de oro, forman parte fundamental de la historia de la relojería de lujo. El nacimiento de la compañía del mismo nombre, se dio durante la primera mitad de los años 1.800, de la mano de sus fundadores: Antoine Norbert de Patek y Adrien Philippe. Y actualmente, es reconocida, como la última de carácter independiente, de origen ginebrino.

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RELOJES DE ORO PATEK PHILIPPE

Todo comienza un 14 de Junio del año 1.812, con el nacimiento de Patek, en Piaski Szlacheckie, una pequeña ciudad de Lublin, en el Ducado de Varsovia, al este de Polonia. El joven de 16 años, se alista en la caballería polaca en 1.828, donde se le asigna al primer regimiento montado de fusiles polacos. Su vida en el ámbito militar fue bastante relevante, al punto se ser considerado como un héroe. Esto debido a que fue herido en batalla por un par de ocasiones durante el denominado “levantamiento de noviembre” En tal virtud, en febrero de 1.831, fue ascendido a teniente segundo y en el mes de octubre del mismo año, se le otorgó la condecoración Cruz de Oro.

Posteriormente, y como consecuencia de la caída del levantamiento, Patek junto con otros 10.000 insurgentes y patriotas, elige el exilio. Así pues, es parte de una gran migración hacia occidente.

Llega el año de 1.832 y Patek es puesto a cargo de uno de los comités de Bamberg. En la organización de una ruta de escape, en el éxodo hacia Francia, por parte de los insurgentes polacos. Se instala entonces en Cahors, y posteriormente en Amiens, lugar en el que se desempeña como tipógrafo. Muy probablemente, también vivió en Paris alrededor del año 1.833, pero de forma oficial se traslada a Suiza donde se inmiscuye en varios negocios, incluidos el comercio de licores.

También se registra que fue alumno de pintura de Alexandre Calame, un afamado pintor y grabador de origen suizo. Además, realizó varios viajes hacia París, donde entabla amistad con la familia Moreau de Versoix. Lugar donde el destino, le permitiría conocer a su futura esposa, la sobrina de Moreau. Con quien finalmente se casa en el año de 1.839.

Por aquel entonces, se deduce que dio sus primeros pasos en el comercio de complementos muy apetecidos de la época, como eran los relojes de bolsillo. También, seguramente se relacionó con los más relevantes maestros orfebres y relojeros de aquel entonces.

Como consecuencia, empezó a comercializar con relojes de lujo provenientes de los talleres de maestros relojeros ginebrinos, muy reputados por aquel entonces. Uno de los enfoques que distinguió siempre a Patek, era su atención muy particular a la parte artística de los productos. Por tal motivo, no vio dificultad encontrar cada vez más un mercado interesado en su oferta.

Por su parte Philippe, nació en La Bazoche-Gouet, en el departamento de Eure y Loir, una pequeña ciudad de aproximadamente 2400 habitantes, la mayoría campesinos.

Su padre Monsier Philippe, un hábil y reconocido relojero, fue quien lo inició en este campo. Pero alcanzada la edad de 18 años, el joven Philippe decide embarcarse con rumbo a Francia, con el fin de alcanzar nuevas metas académicas. Sin embargo, aunque no se conoce oficialmente que sucedió en esta etapa de su vida. Algo que sí se sabe, es que jamás llegó al destino originalmente propuesto, sino en su lugar se estableció para trabajar en Londres, en el año de 1.836.

Con experiencia adquirida, Philippe vuelve a Francia en el año 1.839, instalándose en Versalles, junto a un joven de origen suizo, quien había sido su compañero de trabajo en Londres. Pero contrario a lo que esperaba, encuentra un mercado muy decepcionante, que poco le importaba los relojes de lujo. En consecuencia, Philippe decide ir tras alguna innovación, que dé un impulso a su negocio.

Una recomendación llega a sus oídos, y se trataba del desarrollo de un reloj que no utilice una llave sinuosa. Enfocado en el proyecto, en poco tiempo inventa un mecanismo sencillo y confiable, por el que solicita una patente en 1.844. Se trataba de un sistema de cuerda, que lo introduce en la exposición industrial de París, lastimosamente sin obtener la atención esperada.

Por su parte, Patek se había asociado con un relojero, durante 6 años, pero tal empresa no alcanzó el éxito que él había esperado. Por lo que estaba al borde de un dilema, si seguir inmiscuido en tal sociedad o buscar otras alternativas. Así que en el año de 1.844 realiza un viaje a París, con el objetivo de reclutar un maestro relojero y además, conocer más de cerca la invención de Philippe, en la exposición industrial de Francia.

Acortando un poco, anotamos que el 9 de Abril de 1.845, Philippe recibe en París, una carta de invitación enviada por Patek. La cual en resumen, tiene un contenido muy afable con el que anima a Philippe a venir a su casa en Ginebra.

Es así que Philippe, sin pensarlo tanto, se apresura a cumplir con todos los encargos pendientes, y con su invento bajo el brazo, viaja hasta Ginebra. Una ciudad que por aquel entonces, solía ser muy frecuentada por polacos y familias rusas, especialmente atraídos por los muy agradables modales de sus pobladores. De ésta manera, Philippe también iba en busca de cumplir uno de sus sueños. Pues siempre había añorado participar en una compañía que comparta principios y metas similares, a los que él había aprendido en París.

Patek, un hombre con visión, no demoró en darse cuenta, que el futuro y consolidación de su empresa, dependía de la consecución de nuevos clientes. Por lo tanto considera como una prioridad, los viajes internacionales de negocios. Es así que en 1.851 tanto Patek como Philippe, deciden asistir a la Gran Exposición Industrial de Todas las Naciones, un evento con sede en Londres. Un evento en el que la reina Victoria solía comprar dos relojes, uno para ella y otro para Albert, quien era su primo y también esposo.

Dicho viaje termina siendo todo un viacrucis, pues a más de que por aquel entonces, el hecho mismo de viajar implicaba muchas incomodidades. Lo que en un inicio se proyectó como una travesía de 10 días, terminó siendo de 14. Con una serie de tribulaciones inesperadas, que incluían desde el mal clima, pasando por una requisa al barco por parte del gobierno británico y, hasta un descarrilamiento de tren.

En fin, todas estas vicisitudes, también tuvieron su recompensa, pues regresaron con una orden de Tiffany, por 130 relojes. Algo que dio inicio a la consolidación de una de las más importantes compañías fabricantes de relojes de lujo, de todos los tiempos. Y en particular de los míticos relojes Patek Philippe de oro.